La eliminación de las desigualdades y la discriminación por razones de género es una de las metas para el fomento de la equidad en el mundo.
Así ha quedado establecido en las Convenciones Internacionales sobre los derechos de la mujer y en la Plataforma de Acción de la Conferencia de Beijing. En el 2000, los países integrantes del sistema de Naciones Unidas, manifestaron su preocupación por el aumento de la pobreza, sus causas y manifestaciones, y se propusieron una agenda de trabajo para incidir en la superación de esta situación.
Esta comprende 8 objetivos nombrados como “OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO”. Enumerados de la siguiente manera: Reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal y la igualdad entre los sexos, reducir la mortalidad de menores de 5 años y la mortalidad materna en dos terceras partes y en tres cuartas partes respectivamente, detener la propagación del VIH/SIDA y el paludismo y garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. También comprenden el objetivo de fomentar una asociación mundial para el desarrollo, con metas para la asistencia, el comercio y el alivio de la carga de la deuda.
Los Estados también han comprendido y así lo han enunciado, que alcanzar estos objetivos no será posible en nuestros países, sino se cuenta con la participación de las mujeres como sujetas de desarrollo, respondiendo no sólo a nuestras necesidades prácticas, sino a nuestras necesidades estratégicas y por eso enuncia la necesidad de conseguir la igualdad entre los sexos, y de transversalizar la perspectiva de género en todos los objetivos.
Para la República Dominicana, alcanzar esas metas requiere de cambios culturales profundos en aquellas normas y visiones que sustentan concepciones y patrones institucionales y de comportamiento basados en el predominio masculino como el centro del poder y del conocimiento, que persisten en muchos sectores y áreas de la vida en el país.
Las políticas institucionales son claves para cumplir esos objetivos, cuya complejidad trasciende las acciones dentro del sistema educativo formal. Se necesita también de un amplio consenso de la sociedad en general sobre la necesidad de eliminar las brechas y desigualdades de género.
Las acciones propuestas en este informe son en sí mismas una herramienta para la necesaria concientización y sensibilización de todos los ámbitos de la sociedad. Las intervenciones necesarias para promover cambios culturales, conceptuales y de comportamiento requieren de la sinergia entre múltiples sectores.
Esta publicación tiene como fin promover acciones en cinco áreas de intervención, tales como salud sexual y reproductiva, educación, participación política, violencia, y asuntos sistémicos. Una parte de ellas están llamadas a ser puestas en marcha desde la Secretaría de Estado de la Mujer, órgano del Estado creado para el diseño e implementación de las políticas públicas orientadas a la igualdad de género, tal y como lo consigna la Carta Magna que rige nuestra nación y los compromisos asumidos mediante acuerdos internacionales.
Otras intervenciones deberán partir de otras instancias estatales, cuyo impulso es imprescindible para el logro de las Metas del Milenio.
La Secretaría de Estado de la Mujer hace entrega de este instrumento de planificación para el logro de esos objetivos. Los principales ejes del mismo revelan la condición actual de las dominicanas, que han avanzado considerablemente en algunos aspectos y sin embargo aún enfrentan grandes trabas para el desarrollo en igualdad de oportunidades.
La divulgación de este estado de situación que a la vez plantea las acciones a emprender, es el punto de partida para el camino hacia el logro de los Objetivos del Milenio. No puedo concluir estas palabras sin extender mi agradecimiento a todas las personas e instituciones y personas que aportaron a la realización de este informe.
Lic. Flavia García
Ex - Secretaría de Estado de la Mujer (2006-2008)